La Secretaría de Gobernación inspeccionó en 2010 un total de 212 casas de juego pertenecientes a 19 permisionarios, pero omitió la verificación de 59 establecimientos, entre ellos el casino Royale de Monterrey, Nuevo León, incendiado por un grupo criminal en agosto de 2011, reveló un informe presentado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
De acuerdo con el informe presentado ayer por la ASF, la Secretaría de Gobernación, responsable de supervisar la operación de los casinos, “no acreditó contar con mecanismos para verificar que los permisionarios cumplieran con las obligaciones establecidas en los permisos correspondientes”.
Con una muestra de 12 de los 21 permisionarios con establecimientos en operación, “en cinco casos no se encontró la evidencia documental para acreditar la existencia de los seguros de responsabilidad civil por daños a terceros, por accidentes y otros siniestros en las instalaciones”.
Tampoco se encontraron los soportes documentales de las pólizas para cubrir los riesgos por incendio, explosión, destrucción, inundación y otros eventuales siniestros en los bienes muebles e inmuebles.
Al cierre de 2010 se tenían registrados 320 establecimientos en operación, correspondientes a 21 de los 27 permisos vigentes, de los cuales 18 se otorgaron antes de la publicación del Reglamento de La ley Federal de Juegos y Sorteos el 17 de septiembre de 2004, y nueve se expidieron con posterioridad a la entrada en vigor de dicha norma.
Fuente: Milenio







