DR. ERUVIEL ÁVILA VILLEGAS,
GOBERNADOR DEL ESTADO DE MÉXICO:
Cuando el dinero habla, la verdad calla. Proverbio chino
Como el personaje de la siguiente historia es diputado federal por Ecatepec y se podría estar colgando de su cinturón —pero no digo que lo haya hecho— agrego aquí, para su conocimiento, de los interesados y de los lectores en general, lo siguiente sobre Martín Vázquez, quien intentó pasar sin suerte una nueva ley de juegos y sorteos.
El diputado mexiquense Martín Vázquez, secretario de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados, en un afán de alcanzar la presidencia municipal de Ecatepec, quiso dar un albazo el 30 de noviembre al someter un dictamen a través del cual pretende expedir una Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos.
Sin análisis de por medio ni un estudio alguno que lo avalara, el legislador pretendió someter a votación de la Comisión de Gobernación, ese dictamen, pasando incluso por encima de la Comisión Especial de Juegos y Sorteos que se creó para revisar cualquier iniciativa a este respecto.
Después de lo ocurrido en el casino Royale de Monterrey, el tema resulta demasiado grave y complejo como para legislarlo de esta manera, sobre todo porque lo que está detrás de esto es el problema de los tenedores de permisos que no son 100 por ciento legales —a los que se les denomina “grises”— y han venido operando fuera del marco regulatorio, pero el diputado Vázquez de un plumazo y gracias a esta iniciativa podrían volverse legales.
Seguramente usted ya conoce, gobernador Ávila, los vínculos existentes entre el diputado Vázquez y el mayor casinero del país, el mexiquense-tijuanense Carlos Hank Rhon, de manera que ya sabe sobre el escritorio de quién fue aprobada, si no dictada, la iniciativa en cuestión.
Lo peor de este intento, que por ahora no pasó la prueba del ácido, es que la iniciativa pretendía el arrendamiento de los permisos, lo cual es todavía más riesgoso porque en el fondo no habría una figura clara a quien responsabilizar en caso de que ocurriera alguna irregularidad en un centro de apuestas y sorteos.
Fuente: La Crónica de Hoy / Leopoldo Mendívil







